El consumo excesivo de sal y los problemas de salud derivados

A pesar de ser necesaria para el correcto funcionamiento del organismo, la sal consumida en exceso es una de las principales causas de la hipertensión arterial.

¿Qué es la hipertensión arterial y qué provoca?

Hace que las arterias, que transportan la sangre por el organismo, pierdan elasticidad y se vuelvan más rígidas, dificultando el trabajo del corazón y los riñones. La hipertensión arterial en sí misma es causa de crisis hipertensivas, que provocan hasta un 5 % de las muertes por enfermedades cardiovasculares. Es una enfermedad crónica que con frecuencia requiere tratamiento de por vida y eleva mucho el riesgo de padecer otros trastornos mucho más graves. La hipertensión arterial es la principal causa de ictus y una de las más importantes de infartos, que son dos de los motivos más frecuentes de muerte y de discapacidad en nuestra sociedad.

• Ictus o accidente cerebrovascular: tanto por hemorragias cerebrales como por embolias, provocan aproximadamente un tercio de los fallecimientos por enfermedades circulatorias, pero un alto porcentaje de las personas que sobreviven a un ictus sufren secuelas físicas y neurológicas graves para el resto de su vida.

• Insuficiencia cardiaca e infartos: el consumo excesivo de sal tiene además efectos adversos directos, no mediados por la hipertensión arterial, sobre el músculo cardiaco, lo que también empeora el funcionamiento del corazón, favoreciendo enfermedades como los infartos o la insuficiencia cardiaca, cuando el corazón es incapaz de bombear la sangre necesaria para el cuerpo.

Consecuencias no circulatorias derivadas
del exceso de sal

• Dificulta la función de los riñones: el sistema renal es igualmente básico para la salud, pues lleva a cabo una labor de filtrado y depuración de la sangre imprescindible para la vida. Esta función de filtrado se ve perjudicada por el exceso de sal, potenciando asimismo la hipertensión arterial en un círculo vicioso. Además, la ingesta excesiva de sal es un importante factor que predispone la formación de cálculos renales.

• Disminuye la cantidad de calcio: como la ingesta de sal es el factor más importante para la eliminación de sodio por la orina, cuanto más sodio se elimina, también se elimina más calcio, lo que hace que se disminuya la cantidad de calcio en los huesos y que haya mayor tendencia a la osteoporosis. (mayor predisposición a fracturas óseas, especialmente en personas de edad más avanzada).

• Retención de líquidos: todo esto además provoca que se produzca en el cuerpo una retención de líquidos, lo cual empeora el funcionamiento de los riñones, corazón e hígado y también genera edema e hinchazón de las piernas y los tobillos.

• Favorece algunos tipos de tumores: como el cáncer de estómago, que pueden verse favorecidos por el consumo excesivo de sal, ya que en grandes cantidades puede ser un irritante que erosiona el recubrimiento del estómago, provocando lesiones ulcerosas, infecciones y predisponiendo para la presentación de tumores gástricos.

• Dificulta la función del aparato respiratorio: pues el exceso de sal empeora los síntomas del asma. Además, se ha demostrado que una reducción en la ingesta de sal hace que las vías aéreas disminuyan su resistencia al paso del aire y que se permita también la reducción en el uso de medicamentos para esta enfermedad.

• Favorece el sobrepeso y la obesidad: puesto que la toma de sal aumenta la sed, y ésta trata de ser saciada con bebidas azucaradas y energéticas, tales como refrescos, cuyo consumo continuado y excesivo desequilibran el balance entre calorías ingeridas y calorías consumidas, predisponiendo al sobrepeso y obesidad. La obesidad además es una enfermedad que también provoca e influye negativamente sobre las que se han citado anteriormente, las enfermedades del aparato circulatorio (infartos e ictus), riñón, aparato respiratorio, diversos tipos de tumores, aparato locomotor (osteoporosis, artrosis), etc…

CON LA SAL RECORTA POR LO SANO